Por negligencia médica, indemnización de más de 2 millones de euros

Una gimnasta de élite recibirá una indemnización de más de 2.000.000 de euros por una negligencia médica.

Desirée Vila, gimnasta de élite, que en febrero de 2015, con tan sólo 16 años, sufrió una caída fatídica sobre la cama elástica, acabó siendo amputada desde la rodilla derecha, necesitando realizar una larga rehabilitación física además de requerir tratamiento psicológico.El traumatólogo que la atendió en sus lesiones ha sido condenado, por sentencia del Juzgado de lo Penal número 3 de Vigo, a dos años de prisión y cuatro de inhabilitación, además de al pago de la indemnización de 2.154.685 €, intereses y costas.El magistrado ha tenido en cuenta para el cálculo de la indemnización los siguientes aspectos:

  • Los días de baja: 14.964 €
  • Las secuelas: 176.955 €
  • El perjuicio estético: 111.149 €
  • La intervención quirúrgica: 1.100 €
  • El daño moral complementario a la secuela: 96.000 €
  • El perjuicio moral por pérdida de calidad de vida: 100.000 €
  • El precio de las prótesis: con rodilla inteligente 1.168.642 € y deportiva 485.875 €

De todas las cantidades anteriores deben responder de forma directa, conjunta y solidaria con el médico traumatólogo las compañías de seguros AMA, con la que estaba asegurado, y MAPFRE, aseguradora de la clínica médica donde ejercía su profesión de traumatólogo.En la sentencia el Juez considera acreditado que el médico desatendió inexplicablemente a la deportista, pese a que estuvo informado, desde su domicilio, por el centro médico donde trabajaba, de los alarmantes síntomas que presentaba su paciente. Después de que la gimnasta ingresase a las diez y media de la noche el médico no acudió a verla hasta el día siguiente a las once de la mañana omitiendo, en términos incompatibles con la lex artis, la realización de pruebas diagnósticas complementarias, que hubieran revelado la lesión traumática que la deportista sufría en la arteria poplítea. Ello derivó en una trombosis arterial, que supuso una isquemia irreversible con la única salida de la amputación por encima de la rótula. Todo ello a pesar de que la gimnasta ingresada no cesaba de quejarse del dolor tan fuerte que sentía, y de que el personal del centro médico avisaba al médico de que la deportista tenía un hematoma y un edema que iba invadiendo la rodilla y la pierna.El Juez entiende acreditado que no hubo sólo una omisión, sino una sucesión de ellas desde el 26 de febrero del 2015 hasta el 2 de marzo del mismo año, días en los que el médico era el responsable de atender a su paciente; pues aunque finalmente el 2 de marzo fue trasladada a otro centro para intentar de manera urgente restablecer la circulación sanguínea aún tardó más de 15 horas en ser llevada a dicho centro, por lo que el traumatólogo no se dio ninguna prisa.En conclusión, el Juez pone de manifiesto que todas las omisiones habidas del deber de cuidado, por parte del médico, simbolizan su despreocupación más absoluta y clamorosa por la suerte que pudiera correr su paciente, que éste infringió las preocupaciones y cautelas más elementales e indisculpables a personas que, perteneciendo a una actividad profesional, deben tener unos conocimientos propios de dicha profesión.

Autor del artículo:
Alberto Pérez Calderón-Corredera
Fecha:
4/4/2017

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